El rebujito de la Feria de Sevilla: qué es, receta y todo lo que necesitas saber

Si hay una bebida que define la Feria de Abril de Sevilla, esa es el rebujito. No el vino, no la cerveza, no la manzanilla sola. El rebujito. La mezcla que en los años 90 empezó a popularizarse en las casetas sevillanas y que hoy es tan inseparable de la Feria como los farolillos o las sevillanas.

Si vas a la Feria de Sevilla 2026 por primera vez, necesitas saber qué es el rebujito antes de entrar al Real. Y si ya lo conoces, probablemente ya estás pensando en cuándo vas a tomar el primero de este año.

Qué es el rebujito

El rebujito es una bebida refrescante y ligera que se elabora mezclando vino fino o manzanilla con refresco de lima-limón, servido muy frío en un catavinos con abundante hielo.

La proporción más habitual es aproximadamente dos partes de refresco por una de vino, aunque esto varía según la caseta y según el gusto de quien lo prepara. Hay quien lo prefiere más cargado de vino y más seco, y hay quien lo prefiere más suave y más dulce con más refresco.

Lo que no cambia es el hielo. El rebujito se sirve siempre muy frío, con el catavinos lleno de hielo hasta arriba. En el calor de las tardes de Feria, eso es parte fundamental de la experiencia.

La historia del rebujito

El rebujito no tiene una historia tan antigua como la Feria. De hecho, es una incorporación relativamente reciente a la tradición feriante.

Hasta los años 80, la bebida principal de la Feria era la manzanilla y el fino solos, sin mezcla. Son vinos de Jerez y Sanlúcar de Barrameda con mucha tradición en Andalucía, ligeros y muy aromáticos, pero con una graduación que hace difícil mantenerlos durante horas de Feria.

Fue en los años 90 cuando la mezcla con refresco se empezó a popularizar entre los jóvenes sevillanos. La combinación resultó ser perfecta para el contexto de la Feria: refrescante, no demasiado cargada y fácil de beber durante horas. En pocos años se convirtió en la bebida oficial de la Feria y hoy es prácticamente imposible imaginarse una caseta sevillana sin jarras de rebujito circulando entre las mesas.

La receta del rebujito original

Preparar un rebujito en casa es muy sencillo. Necesitas muy pocos ingredientes y el resultado es sorprendentemente bueno si usas productos de calidad.

Ingredientes para una jarra:

Un litro de manzanilla o fino de Jerez. Medio litro de refresco de lima-limón, preferiblemente Sprite o 7UP aunque hay quien prefiere otras marcas. Abundante hielo. Opcional: unas hojas de hierbabuena fresca para decorar.

Preparación:

Llena la jarra con hielo hasta casi arriba. Vierte primero el vino y luego el refresco. Remueve suavemente para mezclar sin perder el gas. Si quieres añadir hierbabuena, introdúcela en la jarra antes de servir.

Sírvelo inmediatamente en catavinos con más hielo. El rebujito no espera: hay que beberlo frío.

El secreto está en el vino. Un rebujito con una buena manzanilla de Sanlúcar o un fino de calidad es completamente diferente a uno hecho con un vino mediocre. Si vas a prepararlo en casa, no escatimes en el vino. El refresco es el mismo en todas partes, pero el vino marca la diferencia.

Cuánto cuesta el rebujito en la Feria de Sevilla

El rebujito en el Real se sirve por jarras, no por copas individuales. Una jarra standard para compartir entre tres o cuatro personas suele rondar los 10-12 euros en la mayoría de casetas, aunque el precio puede variar según la caseta y el año.

En las casetas más exclusivas los precios pueden ser algo más altos. En las casetas públicas suelen ser más ajustados.

Lo habitual en la Feria es ir pidiendo jarras de forma rotativa: cada vez paga una persona diferente del grupo. Es una costumbre social que forma parte de la experiencia tanto como el rebujito en sí.

Rebujito versus manzanilla: cuál elegir

Esta es una de las grandes conversaciones de la Feria entre los sevillanos más tradicionales. Hay quien considera que el rebujito es una rebaja de la manzanilla y que en la Feria hay que beber fino o manzanilla solos, sin mezcla. Y hay quien considera que el rebujito es la evolución natural y perfecta de la tradición vinícola feriante.

Ambas posturas tienen su razón. La manzanilla y el fino solos son una experiencia gastronómica de primer nivel, con matices y aromas que se pierden al mezclarse con el refresco. Pero el rebujito tiene algo que no tiene la manzanilla sola: es refrescante, es fácil de beber y es perfecto para el contexto de la Feria.

La respuesta práctica es: prueba los dos. Empieza con una manzanilla sola para apreciar el vino, y luego pide una jarra de rebujito para disfrutar de la tarde y la noche.

Qué más se bebe en la Feria de Sevilla

El rebujito es la bebida reina, pero no es la única. En las casetas de la Feria de Sevilla también se consume mucha cerveza, especialmente en los días más calurosos. La Cruzcampo, la cerveza sevillana por excelencia, es la más popular.

La manzanilla y el fino solos siguen siendo muy habituales entre los paladares más tradicionales. Y por supuesto el agua, que en los días de más calor y con muchas horas de Feria encima es tan importante como cualquier otra bebida.

Para terminar la noche, muchos sevillanos optan por un chupito de brandy de Jerez o por un café antes de los churros que cierran la madrugada feriante.

La gastronomía de la Feria de Sevilla: más allá del rebujito

La Feria no es solo rebujito. La gastronomía del Real es una parte fundamental de la experiencia y merece tanta atención como la bebida.

El pescaíto frito. Boquerones, pijotas, calamares, gambas rebozadas. Es el plato más emblemático de la Feria y el protagonista de la Noche del Pescaíto que abre la semana.

La tortilla de patatas. Omnipresente en todas las casetas. La tortilla de la Feria es siempre jugosa, poco cuajada y perfecta para tomar en montadito.

El jamón ibérico. Cortado a mano en muchas casetas, acompañado de pan de cristal con tomate. Una de las tapas más clásicas del Real.

Los montaditos. Pequeños bocadillos con distintos rellenos que se sirven en prácticamente todas las casetas. Los de serranito, los de lomo con pimientos y los de jamón con queso son los más populares.

Las croquetas. Otro imprescindible. Las mejores casetas tienen sus propias croquetas caseras que nada tienen que ver con las industriales.

Los churros con chocolate. No son exclusivos de las casetas pero sí son el cierre perfecto de cualquier noche de Feria. Los puestos de churros alrededor del Real no cierran en toda la noche y son el último placer antes de volver a casa.

El pin perfecto para brindar en la Feria de Sevilla

Si el rebujito es la bebida de la Feria y el catavinos es su símbolo, no hay mejor forma de celebrarlo que con el pin catavinos de la Feria de Sevilla. Un pequeño detalle que cualquier feriante reconoce y que dice, sin necesitar palabras, que sabes cómo se vive la Feria de Sevilla.

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